TEATRO PABLO TOBÓN URIBE

Este sector tiene una morfología urbana bastante especial, pues las manzanas son sinuosas y redondeadas porque su trazado original seguía el curso de la sepultada quebrada Santa Elena. Aunque la quebrada ya no es visible, permanece como elemento que determina la conformación de toda la Avenida generando una sección de vía particularen donde el carril central cuenta con calles laterales de apoyo (antiguas avenidas Izquierda y Derecha). El emblemático edificio del Teatro Pablo Tobón Uribe es hito urbano de este sector, y remata el Paseo La Playa ubicado en todo el centro de la calzada, a manera de glorieta, y en conjunto con el jardín en donde sobresale la escultura La Bachué del artista José Horacio Betancur.

Podría decirse que buena parte de la arquitectura allí presente permanece, ya que el edificio del mismo teatro conserva sus características materiales y funcionales más relevantes. Sobre la carrera 40 persisten algunas viviendas antiguas de muros de tapia, cubiertas de barro y con ventanas arrodilladas de madera, que recuerdan las épocas en las que el cauce de la quebrada aún estaba descubierto. Estas casas hoy albergan actividades diferentes al uso residencial.

La glorieta-jardín es frecuentada por diversidad de públicos desde hace varias décadas, sin embargo, desde 2015 el teatro ha destinado su vía de acceso frontal a la realización de diversas actividades culturales (Días de Playa, Lunes de Ciudad, Martes por la Educación, conciertos, etc.). Dicha ocupación del espacio que antes estaba destinado para el ingreso vehicular hoy día es espacio público ganado: en la reciente renovación urbana de la Avenida La Playa por parte de la administración pública, se eliminó la vía de servicio, configurando una plazoleta que se une a la glorieta, configurando una antesala a cielo abierto y dispuesta no sólo para el desarrollo de algunas actividades del teatro, sino también para la permanencia de transeúntes, grupos de raperos, tertulias y recreación familiar.

Otro de los espacios que también ha sufrido la ocupación por parte de algunos ciudadanos ha sido el parque Simona Duque (integrado al Parque Bicentenario), donde con frecuencia se dan cita grupos de punkeros y raperos para cantar, skaters que usan las bancas y demás superficies del parque para montar sus tablas y grupos de la tercera edad que se encuentran para adelantar algunas de sus actividades. Dada la presencia de un CAI, ubicado en la punta que da sobre la carrera 39, es un espacio con mucha presencia de agentes de policía y sus motocicletas. Recientemente con la instalación de la polémica escultura en honor al ejército nacional (esa que le apuntaba con un fusil a la Casa de la Memoria y que fue derribada por algunos ciudadanos en septiembre de 2020), también permanecen en este parque, soldados que la custodian.

Este sector ha tenido varias transformaciones para adaptarlo a nuevas dinámicas o repeler otras. El hecho del cubrimiento de la quebrada Santa Elena para construir sobre ella una vía y así dar paso a la dinámica del automóvil representa el cambio de los medios de transporte en la ciudad de Medellín, virando hacia el vehículo particular haciendo necesarias obras de infraestructura que facilitaran la movilidad.

La vegetación de la glorieta-jardín también ha sido modificada varias veces, con el fin de repeler algunas personas que la frecuentan para consumir alcohol o drogas: hasta el 2016 la glorieta contaba con zonas blandas abiertas, recubiertas de cascajo, que permitían la estancia de las personas a manera de parque, luego fue modificada por la administración municipal mediante la siembra de vegetación con tunas y la instalación de rejas bajas en los jardines para impedir el paso y restringir un poco la permanencia y finalmente, con la renovación urbana inaugurada en 2019, la plazoleta volvió a ser un parque abierto, con pisos blandos, bancas y la fuente fue renovada.

Las edificaciones de este sector también se han adaptado en sus usos. En sus primeros pisos albergan tiendas y puestos de comida que acompañan la actividad diurna y nocturna del teatro, con lo cual ha dejado de ser una zona netamente residencial y ha comenzado a mezclarse: hoy cuenta con un gimnasio, un vivero, un teatro de pequeño formato (El Trueque), una academia musical, un hogar para jóvenes, un jardín de salas-cunas (Gota de Leche), varios bares de salsa, una tienda de juguetes sexuales, una sala de masajes, una tienda de confección y renta de vestidos de fiesta, algunas peluquerías y varias tiendas de barrio.

*Fragmento de “Arquitectura adaptada y ocupaciones urbanas. Apropiación espacial en La Avenida La Playa”, tesis de maestría de la arquitecta Laura Sofía Montoya Gómez