AVENIDA ORIENTAL

En este sector se hace evidente la transformación espacial y arquitectónica que ha sufrido la Avenida La Playa, pues reúne en un solo espacio varias edificaciones con fechas de construcción distantes. La Casa Barrientos es la más antigua de toda la Avenida, y la única casa quinta que recuerda la arquitectura que en una época conformó su paisaje urbano, junto con el paseo que acompañaba el cauce abierto de la quebrada Santa Elena.

El edificio Vicente Uribe Rendón, ubicado en la esquina norte de la Avenida Oriental con La Playa, domina el paisaje por su escala y monumentalidad. Construido sobre el antiguo predio del Palacio Arzobispal, ha ejercido control sobre su planta libre por medio de la vigilancia privada, que no permite ningún tipo de apropiación por parte de las ventas ambulantes, por lo cual no ha tenido que hacer uso de elementos como rejas o cerramientos.

En esta zona comienza a ser constante la ocupación del espacio público por parte de las ventas informales, mediante estrategias efímeras o móviles como carritos, manteles, artefactos de exhibición, mesas o personas que comercializan los productos. Los andenes que van desde El Palo hasta la Avenida están permanentemente ocupados, y frente a las fachadas de los edificios Comfenalco – Club/Biblioteca pública Héctor González Mejía, la Clínica Soma y el edificio Los Búcaros puede encontrarse toda suerte de productos de comercio callejero (papas fritas, mango picado, chicles en cajita, matamoscas, linternas, bisutería, piedras, entre otros).

La apertura de la Avenida Oriental es un ejemplo de adaptación urbana al creciente número de automóviles que necesitaban cruzar la ciudad de norte a sur. Para construirla, se amplió la antigua carrera Unión, de sección modesta, y se reemplazó por una amplia sección de ocho carriles. La Casa Barrientos, que originalmente fue residencia familiar, entró en proceso de sucesión tras la muerte del último de los Barrientos. Por tal motivo, la casa comenzó a adaptarse a otros usos –inquilinato, venta de abarrotes, depósito de carretillas– que fueron deteriorando su arquitectura. En 2007 fue restaurada y convertida en la Casa de la Lectura Infantil, espacio administrado por Comfenalco para que los niños de la ciudad se acerquen a los libros.

El edificio Comfenalco – Club/Biblioteca pública Héctor González Mejía, antiguo Club de los Profesionales, contiguo a la Casa Barrientos, también ha sido adaptado. Aunque es uno de los hitos de la arquitectura moderna, ha sido desfigurado arquitectónicamente y su fachada y espacios interiores han sido modificados totalmente. Su primer piso presenta un proceso de apropiación interesante gracias a la apertura de una galería pública. Sus instalaciones se han reutilizado para ofrecer a los afiliados de Comfenalco zonas húmedas de recreación y deporte, además de una biblioteca abierta a todos los públicos.

La Clínica Soma y el edificio los Búcaros se han adaptado por medio de estrategias ya mencionadas, como la instalación de rejas que limitan el ingreso para ejercer control sobre su espacio privado

*Fragmento de “Arquitectura adaptada y ocupaciones urbanas. Apropiación espacial en La Avenida La Playa”, tesis de maestría de la arquitecta Laura Sofía Montoya Gómez