PASAJE LA BASTILLA

Se conoce como Pasaje La Bastilla al paseo peatonal comprendido entre la Avenida La Playa y Pichincha o calle 48, trazado en los años 40 como resultado del ensanche de la carrera Junín y la construcción de nuevas edificaciones de mediana altura como los edificios Lucrecio Vélez, San Fernando y Grancolombia, que renovaron este sector. Tomó su nombre del tradicional Café La Bastilla, propiedad del empresario Hipólito Londoño. Este quedaba en una casona, en el sitio que hoy ocupa el Edificio La Bastilla. El Café es recordado por ser un espacio donde intelectuales como Tomás Carrasquilla, Efe Gómez y Porfirio Barba Jacob departían en tertulias animadas con café y aguardiente.

El actual pasaje está compuesto por tres tramos: el primero, contenido entre Colombia y La Playa, es llamado popularmente “el tuvo”, como referencia a aquellas fortunas perdidas de los clientes habituales de los bares, los cafés y las casas de apuestas que ocupaban esta manzana. Caminar por “el tuvo” implica rodearse de un ambiente festivo, incluso en horas de la mañana, pues no es extraño que grupos de hombres, en su gran mayoría jubilados, beban aguardiente y tinto mientras escuchan la radio, leen la prensa o debaten acaloradamente algún tema de la política o el deporte nacional.

El segundo tramo, contenido entre Colombia y Ayacucho, es un poco más silencioso. En él abundan los vendedores de libros que abordan a los transeúntes y buscan dirigirlos a sus puestos callejeros o al Centro Comercial del Libro, edificio que reúne los libreros que fueron reubicados hace más de veinte años. En tres niveles se ofrecen variadas colecciones de libros y discos de vinilo usados.

El tercer tramo, contenido entre Ayacucho y Pichincha, es mucho más estrecho y sombreado que los anteriores. Si se pregunta a cualquier transeúnte, es probable que no reconozca este tramo como parte del Pasaje La Bastilla, sin embargo, la placa ubicada en una de sus esquinas nos saca de cualquier duda. En sus primeros pisos se puede encontrar una gran variedad de tiendas de ropa femenina que compiten por visibilidad con avisos de gran tamaño. Este tramo, al conectar con el Éxito de San Antonio, sirve de atajo para muchos transeúntes que buscan caminar por espacios amables y más despejados.

*Fragmento de la investigación “Pasajes, callejones y laberintos. Atajos variados alrededor del Parque Berrío. Escrito por Laura Sofía Montoya Gómez.