PASEO JUNÍN

Inicialmente, Junín era una vía comprendida entre Maturín y la Avenida La Playa. Los viajeros que llegaban desde el interior del país, entraban por el sur tomando Junín para girar por Colombia y así llegar al Parque Berrío. Este primer trecho era llamado popularmente El Resbalón y hay opiniones encontradas sobre si se debía al resbaladizo barro colorado del suelo de la calle o si se refería al género musical que animaba las tabernas y prostíbulos que acompañaban el ingreso a la vieja villa. Bajo el cruce que hoy llamamos Junín con la Playa, se encuentra sepultado el antiguo puente que conectaba el lado sur con el lado norte de la quebrada Santa Elena. Diseñado por el artesano Bernabé Ortiz, es una estructura de ladrillos macizos que forman un arco de medio punto. Todavía hoy reposa bajo el pavimento y el trajín propio de esta concurrida esquina.

TTyrell Moore trazó el ensanche de Junín hacia el norte, con la intención de conectar los alrededores del Parque Berrío con la nueva zona de expansión de la ciudad: el barrio Villanueva. Como resultado del ensanche, aparecieron sobre la carrera nuevos edificios de oficinas que cambiaron el perfil urbano, aumentando la cantidad de pisos e introduciendo la modernidad en la ciudad. Entre ellos encontramos los edificios Lucrecio Vélez, La Bastilla, San Fernando, Grancolombia y Fabricato, pioneros de la renovación urbana, lote a lote, del sector.

La carrera remató en la nueva plaza principal de la ciudad, el Parque Bolívar (inaugurado en 1892) y la tensión entre ambas plazas terminó por consolidar esta vía como una de las más transitadas de la ciudad, en donde en los zócalos de los nuevos edificios se ubicaron almacenes exclusivos, cuyas llamativas vitrinas capturaban las miradas y los deseos de las gentes que se amontonaban ritualmente en este espacio de encuentro y afirmación social medellinense.

El verbo “juniniar” hacía referencia a ese paseo colectivo para ver lo último en moda, saludar a conocidos, ir a misa a la catedral, encontrarse con amigos o simplemente sentirse parte de la ciudad. Hacia los años 60 tuvo que interrumpirse el tráfico vehicular en Junín, desde las 5 p.m; para dar paso a la muchedumbre que se aglutinaba sin control en este espacio. Negocios como el bar Metropol, el Donald, el Miami, reposterías como el Astor, Versalles, la farmacia Latina, Foto Lujo, Everfit, Calzado La Corona, la Librería Continental, Sterling, Plata Martillada, Candilejas, la joyería Tiffany, las heladerías Fuente Azul y Doña María, el Teatro María Victoria (antes Alcázar) y el club social Unión todavía resuenan en la memoria colectiva de la ciudad como lugares de obligado paso y consumo.

Gracias a la creciente dinámica comercial, en 1985 se peatonaliza Junín. En esta operación urbana se reubican más de 500 vendedores ambulantes que se amontonaban e impedían que se pudiera caminar de manera fluida e ingresar fácilmente a los negocios. Desde entonces, son varias las intervenciones urbanas que se han hecho sobre la carrera en búsqueda de la descongestión del comercio informal, la descontaminación visual y la renovación del amoblamiento urbano. Pareciera que cada nuevo dirigente quisiera dejar su huella en el pasaje más tradicional de la ciudad.

La más reciente intervención fue terminada en el año 2019 como parte de un conjunto de obras de embellecimiento y ornato de algunos espacios públicos del centro, entre ellos también se encuentran el Parque Bolívar y la Avenida La Playa, generando un urbanismo uniforme que conecta toda esta zona y la dispone para las nuevas dinámicas comerciales y turísticas a las que le apunta Medellín.

*Fragmento de la investigación “Pasajes, callejones y laberintos. Atajos variados alrededor del Parque Berrío. Escrito por Laura Sofía Montoya Gómez.