PASAJE BOYACÁ

El recién renovado Pasaje Boyacá comienza desde occidente, por la avenida del ferrocarril y la iglesia de San Benito. Por esta zona se rodea aún de edificios de apartamentos y lo acompañan muchos árboles en los antiguos separadores. Llegando a la Iglesia de la Veracruz las residencias y las dueñas de la calle son otras. Las trabajadoras sexuales habitan los laterales de la iglesia y las ruinas del primer acueducto de la ciudad, descubiertas hace tan solo un par de años.

Pasaje Boyacá

En el cruce con Carabobo, frente a la iglesia, están los edificios Martínez Corona y Víctor, estos son de los pocos que quedan de la arquitectura comercial de los años 20 en esta zona. Más adelante, llegando al viaducto de Bolívar están los edificios Henry, también de finales de los años 20 y al frente, el Coltabaco de los años 60. Debajo de la estación del metro la calzada ya no está trazada, la calle se pierde. Hay que seguir a la gente para llegar al Parque Berrío y a la otra Iglesia, La Candelaria. Por estos laterales también hay otras tentaciones eróticas: toda una oferta de películas porno que hacen la vía más estrecha y para algunos más incómoda. El trayecto termina con la vitrina del edificio Fabricato, una pecera que a ratos se puede ver en medio de la multitud.

Como ya todo es peatonal, Boyacá se paramenta de nuevos negocios exóticos además de las ventas de calle, pero el porno que se ofrece en el último tramo está desde hace tiempo. Es un pasaje bien peculiar, tiene todo tipo de oferta comercial, entre casinos, hoteles y corrientazos y justo al acercarse a las dos iglesias que conecta está lo contrastante: las cuidadoras de las costumbres y las películas más llamativas.

*Fragmento de la investigación “Pasajes, callejones y laberintos. Atajos variados alrededor del Parque Berrío. Escrito por David Vélez Santamaría