PALACIO BELLAS ARTES

Entre las características que aún conserva el Palacio de Bellas Artes está el acceso, unas escalinatas que genera un constante movimiento de personas que salen e ingresan a sus instalaciones. Gracias al retranqueamiento que hay sobre el paramento de la manzana, todavía se realizan presentaciones o actividades de cara al espacio público. Este volumen de acceso principal conserva la arquitectura original, cosa que no ocurre con el volumen posterior (de acceso por Córdoba), que ha sido subdividido e intervenido para albergar nuevas oficinas administrativas, tanto de la Fundación Universitaria en la que se ha convertido la institución, como de las oficinas de la Sociedad de Mejoras Públicas que siempre ha tenido sede allí. Las grandes alturas de esta edificación han sido aprovechadasy se han generado entrepisos para obtener más metros cuadrados, con lo cual se ha deformado la arquitectura original para adaptarse a las necesidades de sus ocupantes.

La taberna Diógenes, con más de treinta años de existencia en esta esquina de La Playa con Córdoba, fue clausurado durante los primeros meses de la pandemia en 2020. Fue durante décadas un referente del sector, como uno de los bares representativos del centro para escuchar son cubano y salsa de gran calidad. Se observaba antes del año 2020, la estrategia de ocupación nocturna del espacio público por parte de la taberna Diógenes, mediante el uso de aleros textiles que cubrían parte del andén, para ubicar mesas y sillas que permitían disfrutar de una bebida en el exterior del bar. Hoy en día el local permanece vacío, esperando que un nuevo uso lo ocupe.

El edificio Lorena es un claro ejemplo de la estrategia que muchos edificios de viviendas (edificio Torre La Playa, edificio Bárbula, edificio El Olimpo, etc.) han implementado para hacer frente a las dinámicas de la calle. En el diseño original, este edificio contaba con un primer piso abierto que se elevaba medio piso sobre el nivel de la calzada, gracias a unas escalinatas donde estudiantes y otros transeúntes se sentaban a tomar cerveza o a descansar. Esto generaba continuos conflictos con la administración del inmueble, que intentaba por muchos medios ahuyentar a quienes allí se sentaban. Para evitar dichos conflictos, la decisión final fue la de cerrar las escalinatas con una reja que se clausura en las noches, y así se cortó el problema de raíz.

El edificio Mesa es otro ejemplo de las adaptaciones recurrentes que se dan en los primeros pisos de las edificaciones residenciales de la Avenida, totalmente transformados para albergar usos comerciales que terminan por ocupar casi la totalidad del área disponible. En el caso del edificio Mesa, el primer piso se dividió en varios locales comerciales de comestibles: helados, comida tolimense, tortas y pizzas, lo que convirtió esta esquina en un lugar con constante flujo de personas y actividad nocturna.

Fragmento de “Arquitectura adaptada y ocupaciones urbanas. Apropiación espacial en La Avenida La Playa”, tesis de maestría de la arquitecta Laura Sofía Montoya Gómez